Estoy preocupado. Siento que mi región está a punto de estallar.
El suroeste ha sido, históricamente, una zona pacÃfica. De hombres y mujeres laboriosos. Jóvenes estudiosos y niños juguetones- entusiastas.
Ha sido, eso sÃ, una región echada al olvido por quienes han gobernado. No ha formado parte de las prioridades de estos. Una que otra obra se ha levantado de cuando en vez. El ex presidente JoaquÃn Balaguer fue, hasta ahora, el que más hizo en la zona.
Tamayo, Barahona, Vicente Noble formaban la trilogÃa de pueblos “calientesâ€.
Que estaban en las calles de forma permanente para reclamar obras, rechazar injusticias o pedir libertad para presos. Por eso, escuchar ahora que Palo Alto, Neyba, El Cachón, Polo, Galván, JimanÃ, Descubierta, están protestando, me preocupa. No mal interpreten. La preocupación no es porque esos pueblos hayan despertado y decidido reclamar sus derechos en las calles. No, es porque se puede estar encendiendo allà la chispa de un movimiento que pudiera encender una mecha difi cil de apagar.
El Sur necesita atención.
Esperamos a Monte Grande, presa prometida ya tantas veces. Reclamamos caminos, carreteras, hospitales, electricidad… y un etcétera tan largo como la carretera que une a Santo Domingo con Pedernales.
No exigimos un metro, ni un moderno centro olÃmpico, ni un extraordinario estadio Quisqueya. Sólo queremos que nos garanticen que las aguas del Yaque del Sur no vuelvan a arrasar propiedades, viviendas y vidas.
Sólo necesitamos garantÃa para poner a parir la tierra y poder sacar los frutos sin difi cultad. Las protestas de pueblos pacÃfi cos como Neyba y Palo Alto pueden ser una alerta que debe ser escuchada por las autoridades, antes de que surja un movimiento indetenible.



Fano,siempre leo tus scrito ,es una realidad, yo me fui en el 2000 y tube que volver para USA por que la agricultura me desiluciono,pero no pierdo la esperanza.