
El Roedor
Quien lo dijo se quedó corto. ¡No hay mejor amigo que un libro! No te molesta, ni habla mal de ti, ni te enamora la novia, ni te pide prestado, ni te invita a beber romo; te enseña gratis y hay algunos que jamás, mientras dure el paraÃso de la memoria, se olvidan. ¡Qué vivan los santos libros! 1969, Segundo del Bachillerato. Un año antes se habÃa edificado el liceo San José y Virgen del Carmen, porque la hermana sor Francisca GarcÃa, con parte de la herencia de su padre, tuvo un sueño en que le dijeron que fundara un liceo en un pueblo pobre. Eligió a Vicente Noble y hasta el dÃa de hoy las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, regentean el Liceo y la Intermedia. El Estado paga los maestros.
Ha sido una forma infalible para todo el que quiso estudiar. De ahà todo el mundo salió con su base, sobre todo les gusta leer. Por eso en 1969, me cayó en las manos aquel libro cuya lectura me produjo tal emoción que todavÃa me emociono cuando recuerdo algunos de sus pasajes: “Un dÃa en la vida de Iván de Nisovichâ€, una novela de Alexander Solzhenitsin.
El personaje se llamaba también “Pablo Sukovâ€. Claro, que sor Rosario Sastre-Merinero, que tenÃa un hermano filósofo en Islas Canarias que era director de un Liceo, entresacaba de las donaciones a Schopenhauer, Sartre, Camus, Marx, Engels, Rosa, Heráclito, Demócrito, Luxemburgo, Nietzsche y “toda lectura que pudiera torcer la formación de la muchachadaâ€. En esa labor de cancerbero le auxiliaba la hoy doctora y residente en Puerto Rico, Nelsa Ondina RodrÃguez Céspedes.
Pese a que Nikita Kruschev habÃa denunciado a Stalin en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética y que hasta Pablo Neruda lo habÃa reconocido, pese a aquel soberbio poema “Stalin, Capitán!, todavÃa hermoso; pese al problema entre el comunismo chino y el soviético, pese a la admiración de todos por Fidel y la Revolución Cubana, aquel libro de Solzhenitsin (“Un dÃa en la vida de Iván de Nisovichâ€), me gustó tanto, que lo volvà a leer. Iván habÃa sido enviado a la Siberia y la novela narraba un solo dÃa en aquella vida, lo que el novelista logró a la perfección. ¡Cuántas cosas, Dios mÃo, le pueden pasar a un ser humano en un dÃa! Aterido, rogando que le dieran un sorbito de tabaco de una colilla, obligado a trabajar más allá de sus fuerzas con temperaturas que descendÃan a los 408 bajo cero; remembrando sus ilusiones, sus ideales revolucionarios, Iván o Pablo Sukov, lo único que no entendÃa era cómo él, que lo habÃa dado todo por la causa, habÃa podido ir a dar con sus huesos a ese campo de concentración que, quizás, si habÃa uno que no sabÃa que existÃa, era el dueño del Kremlin: Stalin. Después leerÃa otros libros de Solzhenitsin, ya cuando era famoso, vivÃa en Occidente y recibió el Premio Nobel de Literatura, pero no era lo mismo que aquel libro que encontré en la biblioteca del liceo de Vicente Noble y que me demostró para siempre que era un formidable escritor: “Un dÃa en la vida de Iván de Nisovichâ€. ¡Loor eterno al Nobel Solzhenitsin!
2.-POR UN ERROR material, en mi anterior entrega salió que don Lalo Almonte Rubiera y el doctor VÃctor Livio Cedeño eran “los dos periodistas más intolerantes del mundo, aunque nadie lo reconozca hoyâ€. Es al revés: no hay dos seres más tolerantes que Eulalio Almonte Rubiera y VÃctor Livio Cedeño, el primero, el hombre más manso y receptivo, y el segundo, que estudió en Francia, uno de los cuadros mejor formados que el PRD nunca supo utilizar. Un trabajador e investigador infatigable que ha escrito varios libros de valor incalculable de los que nadie habla porque en este paÃs sólo se funciona a nivel de cenáculos de autobombo. Si el PRD hubiese usado, desde el principio, los servicios de VÃctor Livio Cedeño y sus conocimientos, quizás el PRD no hubiese mordido tantas veces el polvo de la derrota. Pero, lamentablemente, no fue asÃ, para mal del PRD, porque VÃctor Livio no sólo es un ser humano inmensamente tolerante y acogedor, sino que es todo un cientÃfico social. Y Lalo es todo un caballero, que sabiendo mi posición polÃtica, me enviaba al correo todas las actividades de campaña del MVP. Ellos, y el puertoplateño Sergio Cueto, que fungÃa como jefe de Redacción de Lalo, formaban un trÃo que pudo haber sostenido el desaparecido “El Sol†en pie si sólo Jorge Blanco les hubiese dado el apoyo publicitario necesario. Pero no quiero entrar en ese intrÃngulis. Ahora, sà puedo testificar que conservo varios libros del doctor Cedeño (todos saben que no soy alabardero de lo que no sirve) y puedo dar testimonio de que es uno de los intelectuales y ‘cientistas’ sociales más sólidos que tiene el paÃs. Lamentablemente, no anda haciéndose propaganda, ni buscando cámaras, al igual que mi amigo Leonte Brea.
El PRD y casi la totalidad de los partidos del paÃs (con excepción de Balaguer) desprecian y no valoran el talento, y por eso a estos dos valiosos intelectuales los buscan, a veces, para “consultarlosâ€, pero la cúpula, formada por cabezas de algodón, no le da puestos estratégicos de responsabilidad. El dÃa que lo hagan, se darán cuenta que son mejores que los famosos tecniquillos que traen del extranjero cada cuatro años. Saludos y salud a mis amigos Lalo, Leonte y VÃctor Livio, tres dignos ejemplares del intelecto dominicano que la mezquindad perredeÃsta jamás ha sabido reconocer en su verdadera dimensión.
3.- SOMOS UNOS CUANTOS que venimos llamando la atención sobre el problema de la democracia en nuestro paÃs. Los demócratas no tienen por qué temerle a la democracia, asà como el mar no tiene que temerle a las aguas que les llegan de los rÃos. Los que sà tienen que temerle a la democracia, son los farsantes, los fariseos, los “demócratas de hojalataâ€, que viven prostituyéndola con sus mancuernas, negocios y amarres. Somos partidarios de la tesis de Oscar Arias: “Los problemas de la democracia, sólo se resuelven con más democraciaâ€. Ahora bien: la democracia no es anarquÃa, caos, medalaganarismo. Aquà hay un paquete de ONG extranjeras que nos quieren imponer una concepción laxa de la democracia, que es un traje que nos queda mal puesto.
Si queremos comprobar el estado de nuestra democracia (o mejor decir, el desorden en que vivimos), sólo tenemos que pisar en algunas gobernaciones provinciales o ayuntamientos. Allà no existe la disciplina que haga posible que crezca la democracia sana. Allà lo que impera es el ‘chernaje’, la indisciplina y desorden. Aquà se gastan millones de dólares de la ayuda internacional en seminarios y cursos para sÃndicos y regidores que siguen en sus trece: en el desorden. Asà no puede ser. Lo mismo pasa en los hospitales. Waldo Suero, ni el Foro, han sacado votos que justifiquen un desorden el 16 de agosto. No tienen legitimación para ello. Presidente Fernández: eso no es democracia. No espere que las cosas se les vayan de la mano. La democracia es la dictadura de la Ley. Se lo advierto.

