Aristófanes Urbáez
No me voy a meter a discutir matices semánticos o lexicológicos sobre estos instrumentos, frutos de la mendacidad, la cobardÃa y la perversión social, personal y polÃtica. Quien quiera leer mis pasquines, que me lea aquà o me vea por TV o me oiga por la radio. ¡Gracias al Todopoderoso que me dio un padre intelectualoide (¡de ahà mi nombre, Aristófanes, copiado de un comediógrafo griego!), y que a los 14 años puso en mi camino a la congregación Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en Vicente Noble, donde estaban prohibidos Sartre, Nietzsche, Marx y Lenin, pero no Marrero Aristy, Ortega y Gasset, Freddy Prestol Castillo, Sócrates y Flérida de Nolasco, Manuel de Jesús Galván, Jorge Isaac, el autor de “MarÃaâ€, entre otros muchos.
Cuando Domingo Jiménez (Mellizo), que luego lÃder de la orquesta de la discoteca ‘Fantasy’ (atropellado por un infame en la San Vicente de Paúl que se fugó, q.e.p.d.) faltó en el aula del segundo del bachillerato y la profesora Sor Encarnación Magariño-Ley, preguntó por él, que respondà señalando que estaba en la Dirección buscando la palabra “solariegaâ€, me miro por encima de las gafas de sol y me dijo: “¿Por qué lo hiciste? ¿Por envidia o caridad?â€. ¡En ese momento sentà un dolor moral tan grande que desee que la Tierra de tragara! ¡Ese reproche todavÃa lo llevo como una mancha en la vergüenza! Por esos hechos, siento un desprecio patológicos por los mentirosos, calumniadores y pasquineros. En la Italia Renacentista, el señor Pasquino inventó, agazapado tras la sombra de la noche, sus infamantes pasquines y el libelos, costumbre que hoy mantiene los faltos de hombrÃa.
Si Sara Pérez tiene el tupé de escribirlo con su nombre contra Agripino Núñez, la felicito, porque de los 40 mil graduados que lleva Agripino, ella es una del recinto de Santiago. ¡Pero todos saben quién es Sara y que no ha graduado a nadie! Pero, ¿y las otras arañas que mean? Supongamos que sÃ, que todo lo que dicen en su pasquÃn contra los que ellos llaman corruptos, es cierto; pero ésos son más dignos que ellos, porque ellos son tan cobardes y sabandijas que no dan la cara. ¿Y por que no la dan? Porque si a los que difaman son corruptos, ¡ellos son verdaderas letrinas fermentadas!, que si sus hechos salen a luz pública el vómito correrÃa por las calles. ¡Por eso se esconden!
Extraido de http://www.aristofanesurbaez.com/



me encantanta leer tu articulos, cuando los leos se es como si se exteriorisaran mis pensaminentos.un besito